Innovar es crecer. Y crecer nos lleva irremediablemente a la cima. En el mundo, millones de personas tienen cantidades incontables de ideas en sus mentes cada día. El cruce de unas con otras genera alternativas fantásticas para cualquier aspecto de nuestra vida. De la idea nace la realidad. Por eso, hoy queremos hablaros de la importancia de darle forma a las ideas, tanto a nivel técnico como funcional, para trasladarlas de la mente a la materialidad.

¿Estáis preparados?

El nivel técnico y funcional de las aplicaciones

Cuando hablamos del nivel técnico en el desarrollo de una aplicación móvil nos referimos a aspectos concretos como el sistema operativo, su adaptabilidad a las distintas pantallas y resoluciones, etc. En definitiva, es aquella parte de la aplicación que se encarga del procedimiento y de los protocolos que persiguen un resultado efectivo en el campo tecnológico. Para conseguirlo, es importante contar con los conocimientos, habilidades y destrezas necesarias.

Por otro lado, el nivel de función o funcional, entendido desde un punto de vista tecnológico, hace referencia a la representación de todas aquellas funciones, procesos u operaciones en un determinado sistema. Gracias a este modelo es posible determinar cuáles son las funciones e  identificar las oportunidades de un proyecto de software. En definitiva, se trata de la primera fase y es imprescindible para garantizar el éxito de una aplicación.

Gracias a la confluencia de estos dos niveles, muchos profesionales del mundo tecnológico han logrado desarrollar numerosas aplicaciones. Dicho de otro modo, han conseguido convertir las ideas en algo visible y tangible. Aunque parte de la sociedad piensa que el desarrollo de una aplicación móvil se realiza de forma rápida, hacer aplicaciones no es una tarea fácil. Por ello, las ideas, como base de esta tecnología, deben estar muy claras.

Los profesionales encargados de darles forma pueden ser las personas más indicadas para trabajar en este campo, sobre todo por su conocimiento especializado en los dos sistemas operativos dominantes: Android e iOS.

La importancia de desarrollar aplicaciones móviles

La trascendencia del desarrollo de aplicaciones para móviles va mucho más allá del propio producto. Significa, también, dar alas a nuestra imaginación, dar forma a nuestras ideas, generar un sistema para ayudar a la sociedad en una determinada cosa. Teniendo en cuenta la cantidad de aplicaciones que existen en la actualidad, crear la nuestra propia se ha convertido en un imperativo para muchas empresas. Sin embargo, es necesario prestar mucha atención para encontrar un punto diferencial.

Para conseguirlo, se necesita algo más que una idea. Hablamos de la definición de los propósitos, el espacio y el tiempo necesarios para el desarrollo, el diseño, etc. En definitiva, hay que tener en cuenta muchos factores a la hora de desarrollar una aplicación. Visto desde otro punto de vista, gracias a estas herramientas, multitud de empresas han visto fortalecida su marca, han encontrado un canal de venta diferente y han ganado visibilidad.

Por tanto, las aplicaciones móviles sirven para facilitar las tareas de una sociedad que interactúa y se conecta en la red sin cesar.

Una mirada hacia la historia de las aplicaciones móviles

El deseo por obtener un producto que resuelva un determinado problema ha sido el desencadenante principal de la creación de las aplicaciones.

Quienes lo sueñan pueden hacerlo realidad. Por ello, muchas personas y empresas en el mundo han creado sistemas ligados a cubrir necesidades o resolver problemas. Pero no creáis que esto es algo nuevo, pues las primeras aplicaciones móviles que se crearon en la historia se enmarcan en los años 90. Sus funciones eran muy elementales y el diseño parecía bastante simple, pero marcaron el principio de una revolución que apenas comienza en nuestros días.

El aprovechamiento de los teléfonos móviles como principales medios de conexión a la red, hace que sean el escenario perfecto para manifestar este tipo de sistemas. Su impacto ha sido brutal, y no nos cabe duda de que la apuesta de las empresas por estas aplicaciones, sin importar su tamaño o sector, forma parte del proceso de transformación.

Es inverosímil proyectar la creación de un proyecto sin una idea previa. Cuanto más original y creativa, mejor. No existen las buenas o las malas ideas, todo depende de la capacidad de darles forma.

¡Lanza tu imaginación!

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