Mejorar es la única certidumbre sobre el futuro inmediato, y la humanidad ha sido capaz de dar importantes pasos regulares y ordenados para prepararse ese objetivo prioritario. Lo ha hecho gracias a los avances tecnológicos, a los cambios transformadores, a la generación de nuevas necesidades, y al papel irremplazable del ser humano en la toma de decisiones.

En este marco podemos situar las aplicaciones móviles, un fenómeno en auge en la actualidad. Su escenario de actuación reside en los teléfonos inteligentes y en las tablets y cuentan con la flexibilidad para darles diferentes usos, todo depende de su funcionalidad. Aunque parezca ilógico, para descargar cualquier aplicación necesitamos tener conexión a internet. Sin embargo, una vez instaladas en nuestro dispositivo, algunas permiten su funcionamiento sin necesidad de estar conectadas.

Las hay informativas, organizativas, para juegos, para educación, sobre salud, deporte… Podríamos seguir mencionando diversos tipos de aplicaciones y no acabar nunca. Y es que sus ventajas han hecho de este fenómeno revolucionario una oportunidad perfecta para mejorar.

¿Cómo han cambiado nuestro día a día? ¿Qué han supuesto para la sociedad?

Te lo contamos.

Un espíritu llamado Sistema Operativo

Aunque a simple vista las aplicaciones puedan parecer herramientas sencillas, lo cierto es que esconden un gran trabajo detrás. Día tras día se han ido descubriendo numerosos métodos para que estas sean más fáciles y versátiles en su uso. Los dispositivos nos han puesto en bandeja su aprovechamiento, pero el funcionamiento depende del tipo de software que le acompañe.

Se trata del espíritu que da vida a las aplicaciones móviles, un sistema operativo que “sirve de enlace y traductor entre el usuario y la parte electrónica de la máquina, permitiendo que el usuario realice lo que desea”. Las aplicaciones móviles ya forman parte de nuestra vida porque nos permiten realizar funciones tan concretas como comunicarnos con un amigo.

El sistema operativo es el alma de los dispositivos móviles, quien gestiona todos los demás programas de este. Resultan fundamentales para el desarrollo de aplicaciones móviles porque de este va a depender su funcionamiento. El proceso de desarrollo de software no es una tarea fácil, pues consiste en crear una estructura

¿Quién de vosotros no ha utilizado WhatsApp alguna vez? Este puede ser un claro ejemplo de su manejo e inclusión en nuestra vida diaria. Cae WhatsApp y el mundo hace eco de este fenómeno. Sin embargo, en este post no interesa tanto el hecho como tal sino las consecuencias y los efectos de las aplicaciones móviles en nuestra sociedad.

¿Qué han supuesto las aplicaciones en nuestro día a día?

Hace escasos años que leía un libro llamado Superficiales, muy a la par de lo que os estoy contando. Preguntaba su autor, Nicholas Carr, ‘¿qué pasa?’. Abordaba la llegada de internet y las múltiples utilidades otorgados por la sociedad en su vida diaria, así como los efectos que estaba provocando. El uso de las aplicaciones móviles forma parte de esta cadena de oportunidades. Así que, volviendo al principio, en este apartado voy a responder a la pregunta que planteaba el autor.

¿Qué pasa? Hoy más que nunca, la tecnología ha entrado a formar parte en una parte esencial de nuestras vidas. Dependemos de ella en un sinfín de acciones, cada día se renueva, y a las personas solo nos queda la opción de aprender a manejarla para incluirla en nuestra rutina. Las aplicaciones móviles son un claro ejemplo de ello y su desarrollo ha marcado un antes y un después en la forma de entender los teléfonos móviles.

Todo comienza por una idea, y todo puede convertirse en una realidad. Basta con echar un vistazo a la cantidad de aplicaciones existentes en el mercado, e incluso aquellas que ya forman parte de las empresas. El desarrollo de aplicaciones propias para los clientes es una tarea cada vez más extendida, pues basta con echar un vistazo a las aplicaciones de las entidades financieras o tiendas de ropa.

¿Cómo sería la aplicación de tus sueños?

Si tienes una respuesta clara a esta pregunta, es una buena señal. Tienes el principal ingrediente que se necesita para desarrollar una aplicación: la idea. Seguramente, esta haya nacido de una necesidad o de un problema que necesitas resolver. Así es como han nacido todas, pero ¿cuánto cuesta crearla? ¿Cómo se desarrolla?

Puede que surjan en tu mente un sinfín de preguntas, y es que el desarrollo de aplicaciones móviles, como les contábamos al principio, esconde un universo detrás. La planificación, el diseño y la puesta en funcionamiento son las fases que protagonizan este proceso, y en cada una de ellas residen las nociones del desarrollo.

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? ¿Qué han supuesto las aplicaciones en tu vida diaria?

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