La productividad, la atención y la comunicación son tres eslabones fundamentales sobre los que se apoya la creación de aplicaciones en las empresas. Dicho de otro modo, las compañías han encontrado en estos sistemas tecnológicos una manera eficaz de mejorar la productividad, planificar los recursos empresariales, mostrar sus productos y servicios, y comunicarse con sus clientes o con el resto de la organización. Todo depende de los objetivos y necesidades de cada uno.

Pero ¿en qué momento se dan cuenta las organizaciones de que estas son unas necesidades capaces de ser cubiertas? ¿Qué sucede para que esto ocurra? ¿Sienten esta necesidad cuando aparece la tecnología, o surgen mucho antes de su aparición?

En realidad, los avances tecnológicos nos han hecho más exigentes con nosotros mismos, pues hace 20 años, las empresas ni siquiera se planteaban crear una aplicación para gestionar los productos y servicios desde casa, por ejemplo. Ni siquiera pensaban en la creación de aplicaciones móviles tal y como las concebimos hoy en día. Todo es fruto de una evolución.

Las huellas de una evolución

A lo largo de su historia, las empresas han ido creando su propia estructura tecnológica en la que han incluido los dispositivos, sistemas y aplicaciones necesarias para que la empresa funcione correctamente. Todo comenzó con la implantación de máquinas de contabilidad y ordenadores para realizar, sobre todo, tareas contables. Después, nos sumergimos en las Eras:

  • Era del Mainframe (1959-1981): los usamos a diario, son fundamentales en la tecnología moderna, pero muy pocos somos conscientes de ello. En Esta era “se ejecutaba un proceso centralizado que a su vez podía estar conectado mediante una red a miles de terminales”.
  • Era del ordenador personal (1981-1983): comienzan a utilizarse los ordenadores dándoles un foco mucho más personal y herramientas productivas implantadas en las oficinas y lugares de trabajo.
  • Era del cliente/servidor (1983-1992): “los ordenadores personales se conectaban en red a otros ordenadores con servidores más potentes que se encargaban de la mayor parte del procesamiento de los datos”.
  • Era de Internet y las compañías (1992-actualidad): hablamos de la Era actual, pues ¿acaso conoces alguna empresa que no cuenta con PCs conectados a redes para lograr una información fluida?

La llegada de las aplicaciones móviles

Se produce en esta última Era. En esa que nos abarca, que nos rodea y que nos sumerge en un mundo tecnológico cada vez más cercano a nuestros comportamientos y hábitos. Es aquí donde confluye, también la Era de la información como protagonista de la sociedad actual. El big data ha entrado en escena convirtiéndose en un arma potente para el crecimiento y la toma de decisiones, mejorar las operaciones y reducir los riesgos. Las aplicaciones lo están haciendo posible gracias al conocimiento total del cliente, sus comportamientos, la generación de confianza, análisis de las operaciones, etc.

Aplicaciones y big data como ventaja competitiva

La tecnología, en general, y las aplicaciones móviles, en particular, nos aportan grandes beneficios. Sirvan de ejemplo el análisis y la interpretación de grandes cantidades de información. Sin lugar a duda, ambos conceptos están ayudando a las organizaciones a mejorar sus productos, sus procesos, la experiencia de sus clientes, y a estar preparados para hacer frente a los distintos cambios del mercado.

¿Estás siendo testigo de esta revolución? ¿O aún te encuentras en el lado del espectador?

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