El contexto cuenta para cada cosa que quieras hacer en tu empresa. Influye de tal forma que es capaz de controlar que un determinado producto o servicio sea de tal o cual manera. En el caso de las marcas influyen factores muy diversos: desde las políticas y los objetivos hasta la visión y las estrategias, desde los valores hasta la filosofía, y desde los empleados a los clientes. Todo cuenta.

En las aplicaciones móviles tiene una importancia brutal, y eso tiene mucho que ver con la idea inicial. Nos adaptamos a ella y la convertimos en una aplicación real, pero no nos lanzamos a ella sin haber pensado antes una serie de cosas: características técnicas y operativas, usabilidad, usuarios, funcionalidades, necesidades, etc.

A continuación, te vamos a contar una serie de cosas debes tener en cuenta a la hora de crear una aplicación.

¿Qué es el contexto en las aplicaciones?

Cuando hablamos de este concepto sobre el escenario de las Apps móviles nos referimos al conjunto de circunstancias que nos rodean (clientes, tecnología, necesidades, objetivos, etc.) y sin las que no se puede dar una situación determinada con éxito. En las aplicaciones corporativas entendemos este dato como parte del desarrollo.

Por tanto, el contexto de las aplicaciones implica tener en cuenta el tipo de dispositivo desde el que se va a utilizar, las funcionalidades, la movilidad… Pensamos en ello desde el principio porque, en función de estas características, nuestra aplicación será de una forma u otra. Eso sí, siempre buscando su adaptación a la línea del negocio y a la del cliente, sin perder de vista los objetivos corporativos y la filosofía empresarial.

¿OK?

¿Qué barreras encuentra el contexto en una aplicación?

Hace unos años atrás, estos servicios eran impensables. Después fueron novedosos. Y ahora muy pocos se atreven a vivir sin ellos. Las aplicaciones ya forman parte de nuestro día a día, aunque solo sea para enviar un mensaje vía WhatsApp. Con ellas, también ha cambiado el contexto, pues las Apps de hace 5 años, incluso menos, se unían a los primeros desarrollos, de manear que la novedad del canal se convertía en una barrera.

Gracias a sus funciones, los usuarios han ido tomando conciencia de las ventajas que aportan de cara a su comodidad, a sus necesidades y a su contacto con las empresas. Sin embargo, cuando se crea una aplicación, no se hace pensando en un público general, sino en su público objetivo y potencial.

Cualquier información que pueda servir para definir la situación de una empresa, de un producto o de los clientes, es relevante para la interacción con la App. Ya lo decían Dey y Abowd en 1999.

Los servicios informáticos/tecnológicos han evolucionado de tal forma que ya es posible brindar servicios en función del perfil que tenga un usuario, su ubicación, la edad, etc. Estas herramientas son conocidas como “Aplicaciones Sensibles al Contexto”. Sirva de ejemplo la llegada del iPhone 6s en 2015 y la inclusión del Proactive como novedad, lo que permitía anticiparse a lo que se quería hacer en función del momento, el lugar, etc.

Conclusión acerca del contexto y las aplicaciones móviles

La tecnología amplía los caminos de la sociedad a un nivel muy alto. Tanto es así, que las aplicaciones han vivido una gran evolución desde que se comenzaron a crear. Las empresas aprovechan el uso generalizado de los smartphones para acercarse a los usuarios por medio de aplicaciones propias que ofrecen un servicio más rápido y cercano. Cualquier lugar puede ser bueno para hacer una consulta.

Y no solo eso. Las marcas también aprovechan cualquier dato para conocer mejor a sus clientes o consumidores, de manera que lo utilizan para ofrecer lo que están buscando y en el momento en el que lo necesitan.

¿Qué te parece? ¿Qué importancia le das al contexto? ¿Ha cambiado en algo la idea que tenías antes de leer este post?

Cuéntanoslo sin compromiso.

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